Bienvenido sea, amigo lector, a su propia aventura.
Se encuentra a las puertas de una aventura especial, que deja atrás los conceptos de narrador y lector, de protagonista, de realidad y ficción, que los funde y los confunde. En estas hojas se recogerán trazos de un lance que usted ya vivió, pero que no recuerda. Es por ello por lo que, a partir de aquí, ya no es usted el lector, una persona que hace un hueco en su apretada agenda para abrirse a las aventuras que le cuentan, sino que se convierte en protagonista, y en narrador.
Ahora le dejo un pliego de hojas en blanco para que las rellene con su relato y con sus reflexiones. Como si apoyara la pluma cargada contra el papel y la dejara escribir sin pensar, haga lo mismo apoyando la mirada, dejándola descargar en estas páginas los recuerdos que ahora no recuerda. Así comprobará cómo su subconsciente las rellena de tal forma, que cuando pase esta página parecerán ya escritas.
Apriétese las botas, cíñase la mochila de viajero y rellene la cantimplora. Cuando esté listo comience a caminar por la senda que aquí empieza, y pase de página. A partir de entonces, queda con su paseo por la memoria. Aquí empieza su relato, contado por usted mismo.